Las empresas tecnológicas que alojan grandes volumenes de datos y median comunicaciones cotidianas son hoy las mismas que proveen infraestructura a ejércitos, financian sistemas de vigilancia masiva y desarrollan inteligencia artificial para optimizar bombardeos a distancia. En las guerras del presente la IA militar decide objetivos, predice amenazas y automatiza la violencia. Las grandes tecnológicas — Amazon, Google, Microsoft — firmaron contratos de defensa por miles de millones de dólares. Que sus instalaciones hayan comenzado a ser blanco de acciones anticolonialistas es señal de que el movimiento global empieza a reconocer que la infraestructura tecnológica es también infraestructura de guerra.

En May First queremos pensar colectivamente este escenario y sus implicaciones para quienes construimos tecnologías autónomas al servicio de los movimientos sociales. ¿Cómo sostenemos herramientas digitales emancipadoras cuando el ecosistema en que operamos financia la represión? Para abrir el diálogo nos acompañarán el Colectivo Tadamun Antimili y Grassroots Global Justice Alliance.